domingo, 10 de abril de 2011

La felicidad

Desayunar con almendras y té verde

Abrir la puerta de esta casa, quedarme en el porche un rato los ojos cerrados
abrir las narices

es que me recuerda la casa de mi abuela...



apagar todas las luces y disfrutar del crepúsculo azul y amarillo
amarillo y azul

hasta confundir los  mucielagos con las golondrinas



caminar por la ciudad hasta mojarme los pies
desnudarme y echarme al mar

Thalassa... sagapo...

2 comentarios:

  1. suena perfecto, así lo imaginaba
    a ver cuando volvemos a perdernos por un rato en la ciudad.
    un abrazo

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